Tri -Racing

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Triatlhon team

martes, 7 de agosto de 2012

Adicto

Yo aprendí a nadar a los 6 años de edad, cuando mi madre en interminables vueltas cada tarde me llevaba a la alberca... y sigo aprendiendo, esto no se acaba, estoy plagado de detalles que pulir... 

Pero este Domingo hubo nado en aguas abiertas con Tri-Racing, equipo de triatlón al cual pertenezco y la emoción era particular ya que había decidido nadar ida y vuelta a la Isla de Sacrificios, con su faro que vigila El Puerto de Veracruz todo el tiempo. 1,600 mts de ida y la misma distancia de regreso, claro si los nadas en linea recta, tarea complicada con las mareas cruzadas que tenemos. 

Llega el día y suena mi despertador 5:30 AM... la lluvia se ve caer por la ventana, los rayos cruzan los cielos con ese silencio que revela una tormenta lejana, "umh" pensé, "se va a cancelar", mientras en mis adentros luchaban sentimientos encontrados del si y del no, del ying y del yang... tomo mi smartphone y en el grupo de plática del equipo ya había decenas de mensajes... "somos tri-racing o payasos?"... "una tormenta los va a detener?"... "se va a quitar y hacemos la travesía"... "ya voy en camino"...  así es que señores, a apurar el paso, a preparar lo necesario y a ponerse en camino al punto de encuentro que yo no iba a ser el que lamentaría después desde su cama el no haber ido.

Todos estaban ahí, la lluvia en efecto había cesado, el mar quedó un poco picado y el amanecer era anaranjado brillante, como si con su belleza nos quisiera animar a aventurarnos en las aguas del Golfo de México. 

Había un par de kayaks tripulados uno con Charly coach y otro con un amigo de Luz que vino a ayudar, también un par de lanchas que transportaran a los que solo quieren hacer la mitad y además nos cuidarían por si resultase necesario ayudar a alguien.

De ida vamos a paso o mas bien brazada tranquila, para ir todos juntos atras del Kayak de CharlyCoach y ya de regreso cada quien a su ritmo, fueron las instrucciones del coach Mario, y además invitando a los juveniles que nadan muy abajo de 1.30/100 a ir cuidando a los extremos al resto del grupo... olas grandes nos reciben en la orilla, que toman por sorpresa a una de las lanchas y la avientan casi hasta la playa, en es momento nadie envidió a los tripulantes en su efímera comodidad, la embarcación se re acomoda y salimos nadando todos a La Mar (así la llamaba mi Padre). 

Y dicen que cada cabeza es un mundo, la mía se concentraba en hacer las cosas tranquilo, en guardar energías para el regreso, en esquivar a los que les da por nadar de pecho,  llevaba a vista a mis compañeros brazada tras brazada, remontando grandes montañas de agua las cuales llevaban como destino la playa que yo quería dejar, así es que estuvimos un buen rato tratando de separarnos de la orilla, en donde la paciencia y la física ganan y tomamos distancia, con el faro de la Isla a lo lejos que nos invita a avanzar.

Mayra, Janet, Gabriel, Isaac, Alejandro y todos los juveniles van como de paseo, solo les faltó jugar una "cascarita" de water polo mientras trataban de nadar a nuestro paso, de vez en cuando se acercan y te miran a los ojos quizás para asegurarse que sigues en movimiento,  pero ahí ibamos, Gina,  Sergio, Bello,  Martín, Ernesto,  Mau, Eric, Charly y muchos otros en la tarea de jalar agua, respirar y no perder la orientación, la verdad lo disfruté mucho, aún cuando de vez en cuando se sentía el leve quemar de algún roce de agua mala y ese dolor de cabeza que empieza a subir de tono al inundarse la boca con agua salada mas de lo necesario.

Llegamos a la Isla, que bien se siente verla tan cerca, empezar a ver el fondo del mar y ayudado por las mareas se avanza a paso acelerado, mientras los campos de erizos te advierten el no intentar poner pie en el fondo, las pequeñas rocas en la orilla que dificultan el caminar y después la arena dorada, gruesa, limpia, tan diferente de las playas de la costa.

Ya estaban todos los juveniles y varios más y empezamos a echar porras a los que faltaban y las emociones se desbordan, cuando Yolanda que hasta hace unas semanas no confiaba en los dominios de poseidón, llega exhausta hasta la orilla llena de emoción por lograr su primer cruce de Isla, también llega Renata demostrando sus avances en el agua, Luz con todos su amigos y el super coach Mario al final por venir vigilando y ayudando a todos, nadando para adelante, para atras y para todos lados siempre motivando a todo el grupo, finalmente Bernar apura el paso para bajarse de una de las lanchas y así aparecer en la foto del recuerdo, una mala maniobra de la lancha nos pone alerta de los cuidados que hay que tener siempre, pero no pasa a mayores. Y para que todos olvidáramos el evento de la lancha, aparecieron dos o tres delfines en el mar, justo en el área que habríamos de cruzar de regreso, múltiples bromas y comentarios, principalmente por la semejanza de aletas entre un delfín que nos llena de regocijo la jornada o un tiburón que estando en el mar nos supera en la cadena alimenticia y nos hace sentir como lata de humano en escabeche.

Quince minutos quizás de descanso y vámonos todos de regreso, hora de decidir si era en lancha o nadando, buscaba en alguna mirada o alguna voz que me dijeran "si puedes, no pasa nada"... y después de buscarla, la encontré... justo dentro de mi "es el momento Héctor, vamonosss", así es que acomodé gogles, busqué punto de orientación en la costa de Veracruz y a nadar.

El regreso fue diferente, esta parte ya la había nadado antes, así es que ya me perdí menos, además Mario y Ghil siempre dirigiendo y cuidando al grupo ayudó mucho, nadé a gusto, a mi ritmo tranquilo, en ocasiones subía la velocidad pero inmediatamente la bajaba porque aún faltaba mucho, ya iba como a la mitad del regreso y una nadadora junto de mi empieza a avisar de los delfines a la vista, la verdad en ese momento no los localice, pero que padre traerlos por ahí cerca, poco a poco iba avanzando y el cansancio aumentaba, sin embargo llegaron los refuerzos, mi Padre desde allá arriba que seguro le hubieran gustado todas estás aventuras de su hijo, y las ansias de cumplir otra pequeña meta que bien le podré platicar a mis nietos, porque esa Isla ahí seguirá por siempre, así es que me tendrán que escuchar, Mi madre, mis hijos , la gente que quiero me hace pensar cosas positivas y así llego a la orilla, Luz hace señal de victoria, ya están los juveniles que venían correteando el Kayak de Charly que no pudo descansar ni un momento, la foto de la Mamá de Mayra y listo.

Llegamos de regreso!!!... felices, rosados por todos lados, unos mas quemados que otros, Bernar con los brazos como salchicha a las brazas por tantas aguas malas, Mau vacio del esfuerzo, Eric con el tanque en ceros , Martin se veía fresco el condenado, Gina cansadisima pero feliz de hacer también la doble travesía, Sergio frio y calculador, y los coaches Mario, Ghil y Charly contentos de tener otro saldo blanco y todo el equipo cumpliendo sus metas personales.

Así es que por esto y mucho más me considero adicto, al deporte, a los amigos, a Veracruz y a la alegría de vivir.

Nos leemos en la próxima...

hectordh.livestrong